sábado, 21 de marzo de 2009

Periodistas agredidos


ATAQUE ARTERO CONTRA JOSÉ LUIS ORTEGA VIDAL


+ Borracho de impunidad, Alejandro Wong Ramos persigue pistola en mano a reporteros; nuestro director editorial, José Luis Ortega, cae y está grave

COATZACOALCOS, VER.
CRISPÍN GARRIDO MANCILLA

La noticia en la radio era demoledora: El ex regidor del Ayuntamiento Alejandro Wong Ramos había amenazado con una pistola a varios periodistas y uno había caído al vacío desde una barda, al tratar de ponerse a salvo. José Luis Ortega Vidal, director editorial de Diario Notisur, había resultado gravemente lesionado al tratar de escapar saltando de una barda.
Era de esas noticias difíciles de asimilar. Apenas el día anterior habíamos estado conduciendo el programa “La noticia en el café”, por canal 14 de Olmeca TV, como cada mañana.

El tema que más habíamos destacado era lo positivo de los operativos que realiza el Ejército para tratar de disminuir la criminalidad. Al final concluíamos que pese a sus fallas, el Ejército seguía siendo la única autoridad que infundía respeto.

A lo largo del día, habíamos seguido teniendo contacto con José Luis, por los menesteres de la información. Las última comunicación había sido cerca de la medianoche, cuando le avisé de la entrega de mi columna para Diario Notisur. La edición ya estaba prácticamente en su fase de cierre.
Cerca de la una de la mañana, afinaron el contenido de la portada con el director general de Notisur, César Vázquez Chagoya, y se quedó el coordinador editorial, Pablo Jair Ortega Díaz, a supervisar el diseño.

José Luis Ortega Vidal y su tocayo José Luis Pérez Cruz, subdirector editorial de Diario del Istmo, amigos desde sus tiempos de estudiantes, habían acordado reunirse para planear el viaje hacia el puerto de Veracruz, donde la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Veracruzana, su Alma Mater, celebra su 55 Aniversario.

En el bar “El Rincón de José Alfredo Jiménez”, compartían la mesa con Jorge Tolentino, director del semanario Gráfico Sur, y Roberto Pérez López, reportero de una página de Internet.

En otra mesa, estaban los periodistas Mussio Cárdenas Arellano y Alejandro Martínez, con el ex regidor perredista Alejandro Wong Ramos. Cuando los primeros se retiraron, Wong Ramos se pasó a la mesa donde estaban los dos José Luis y sus otros amigos, conviviendo en paz y haciendo planes de lo que harían en el puerto jarocho.

Como se había vuelto su sello personal, Alejandro Wong empezó a reclamar a José Luis Pérez Cruz de diversos temas ventilados públicamente, para pasar luego a discutir con todos, incluso por la música, hasta que llegó a los recordatorios familiares contra José Luis Pérez Cruz.

Empezaron entonces los manotazos, en los que todos tocaron parte, aunque José Luis Ortega, Roberto Pérez y Jorge Tolentino lo único que hacían era tratar de calmar a Alejandro Wong, quien, según la declaración de Pérez Cruz, asentada en la averiguación previa COAT4/164/09, además de ebrio parecía estar bajo el efecto de alguna droga.

En eso, el dueño del bar, Benito Soriano Aguilera, quien también fue regidor por el PRD en la comuna de Iván Hillman, llamó a Roberto Pérez a una barra lateral, donde le estaba diciendo: “Ya, tranquilos”, cuando Alejandro Wong, hecho un energúmeno, golpeaba a los tres que se habían quedado con él.

Lo que Roberto alcanzó a ver fue que le propinó al menos dos golpes a José Luis Ortega, mientras que a Jorge Tolentino lo golpeó con una silla mientra estaba tirado en el piso y lanzó además diversos proyectiles, entre ellos un salero.

José Luis Pérez Cruz comentó que la irritación de Alejandro Wong llegó a su nivel máximo cuando le lanzó dos puñetazos a él y logró esquivarlos. Entonces le dijo a su acompañante, Javier Hernández, quien hacía las veces de guardaespaldas, que le pasara la pistola, lo cual el otro acató de inmediato.

Roberto, que no estaba en la trifulca, vio cómo los tres corrieron rumbo al fondo del local, que tiene un patio angosto, a cuyos lados hay diversos cuadros con lo que al parecer son litografías. Roberto no vio la pistola, porque él apenas se dirigía hacia el grupo.

José Luis Pérez sí vio la pistola con la que Alejandro Wong dijo que los mataría. Narró que antes del pasillo vio la cocina y en su huida entró ahí para esconderse, mientras que José Luis Ortega y Jorge Tolentino siguieron corriendo hacia la parte posterior.

Roberto vio salir corriendo rumbo a la calle a Alejandro Wong y se dirigió al patio del local, hacia donde José Luis Ortega y Jorge Tolentino habían salido por una puerta de servicio. En el patio había una escalera de concreto, pegada a la pared, que colinda con el inmueble ubicado a un costado y sube a la azotea del local.

Mientras subía, Roberto escuchó un quejido y se asomó al otro lado de la barda, donde pudo darse cuenta que había una construcción en obra negra, en el terreno de al lado, y entre la barda y ésta un foso, que daba a lo que sería el nivel del piso de abajo en una casa de dos plantas.

Roberto hizo algo que pudo haberle costado la vida: saltó sobre la barda y cayó también abajo. Providencialmente cayó sobre sus piernas, cinco metros abajo, y aunque sufrió serios raspones, pudo incorporarse.
Se acercó a la persona que se quejaba y al iluminar su rostro con el celular vio que era José Luis Ortega, con la cabeza en un charco de sangre, que le salía por los oídos y la nariz. Estaba consciente, aunque no podía articular palabra. Incluso le señaló que le dolía el brazo en el momento en que él lo colocaba de costado para que no se broncoaspirara.

Arriba estaban ya Benito Soriano, José Luis Pérez y Jorge Tolentino, quienes de inmediato solicitaron una ambulancia, cuyos paramédicos, tras una espera que pareció eterna, sacaron a José Luis Ortega por el predio de al lado.

A esa hora, el energúmeno Alejandro Wong Ramos se había dado a la fuga.Todavía por la mañana, Wong le llamó a José Luis Pérez Cruz a su celular, pero este no le contestó.

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