lunes, 22 de diciembre de 2008
También los grandes II
Más allá de la quiebra del grupo Tribune
Luis Miguel González
Milenio, Martes, 9 Diciembre, 2008
El grupo Tribune está en quiebra. Esto es mucho más que un eslabón en la cadena de las malas noticias corporativas en Estados Unidos: estamos ante la primera quiebra de una cadena importante de periódicos.
El Tribune tiene activos que valen 7 mil 600 millones de dólares y una deuda de 12 mil 900 millones. No es una víctima de la turbulencia de los mercados financieros sino de las enfermedades que aquejan la industria de los medios masivos: caída de audiencia y lectores, pérdida de participación en el pastel publicitario. En el tercer trimestre de 2008 registró una pérdida de 121.6 millones de dólares, con caídas de 19 por ciento en los ingresos por venta de publicidad y periódicos.
Tribune es el segundo mayor grupo de Estados Unidos. Incluye dos de los diez diarios más grandes de la Unión Americana: Los Angeles Times y Chicago Tribune, además de otros ocho periódicos, 23 estaciones de televisión y un equipo de beisbol, los Cachorros de Chicago.
El grupo nació en Chicago en 1847 y fue adquirido en abril de 2007 por el magnate inmobiliario Sam Zell. Desde entonces intentó una renovación para atraer lectores y anunciantes, en un contexto de reducción de costos. Redujo la información dura y aumentó las softnews. Hizo grandes recortes de personal y bajó el número de páginas.
Sus esfuerzos no dieron resultados. Es difícil saber qué tanto se debió a la estrategia y cuánto a la crisis económica. El asunto de fondo es que se ha derribado uno de los gigantes de la industria de medios del mundo.
El futuro es sombrío. La consultora Fitch prevé que varios periódicos dejarán de pagar sus deudas en 2009 y que algunas ciudades medianas se quedarán sin diarios locales en una fecha tan cercana como 2010. Estamos en un escenario donde muchos de los grandes periodistas dejan los medios masivos y trabajan en publicaciones especializadas, enfocadas a una clientela con alto poder adquisitivo, afirma Robert Kovach, que fue un gran periodista de The New York Times y ahora dirige el Proyecto para la Excelencia del Periodismo. “Esto es un traje a la medida de las élites. Debilitará la democracia”, advierte.
“Estoy harto de que todos hablen del fin de los periódicos. No están muertos”, dijo Sam Zell el día que compró Tribune. Apenas pasó año y medio desde entonces. Sus palabras suenan lejanas y huecas.
luismiguel.gonzalez@milenio.com
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