viernes, 17 de octubre de 2008
Matar al mensajero
Piden pasar de la estadística a la acción para abatir ataques a periodistas en América Latina
México, octubre, 2008 (CEPET).¿Quién es el responsable de la seguridad de los periodistas? fue la pregunta que se puso en la mesa de debate en el foro regional Matar al mensajero. Medios de comunicación en la línea de fuego que se realizó en la ciudad de México los días 6 y 7 de octubre.
Los panelistas coincidieron en que hay una responsabilidad compartida entre el Estado- en primer plano- los dueños de los medios de comunicación, los mismos periodista y las organizaciones, en última instancia.
Al respecto la representante del Instituto Internacional para la Seguridad de Prensa, Sarah De Jong señaló que las empresas periodísticas mexicanas no están cumpliendo con esa obligación.
“Se dice que el problema en México es el dinero, pero no estamos hablando de África, hay dinero en las empresas, es responsabilidad de los medios de proporcionar seguridad a los periodistas”.
Por su parte líderes de organizaciones reconocieron que están fallando en su labor y esto ha repercutido en el aumento de asesinatos de periodistas.
“Ya basta del diagnóstico, de cifras. Ya basta de que las organizaciones no gubernamentales que trabajan por la libertad de expresión estén al frente; son los periodistas los que tienen que estar ahí, y en México tenemos un lastre, hay urgencia por adoptar medidas de seguridad, pero no hay una organización fuerte que aglutine a todos los periodistas”, comentó Darío Ramírez, director de Article 19 México.
Las organizaciones Artículo 19 y el Instituto Internacional para la Seguridad de la Prensa fueron anfitriones del encuentro en el que participaron editores, periodistas y activistas de 14 países de América Latina y cuyo fin fue elaborar propuestas para detener la violencia que se vive en la región contra comunicadores.
Representantes de países como México, Colombia, Perú, Brasil, Argentina, El Salvador, Honduras, Paraguay, Haití, Bolivia, Ecuador Guatemala y Venezuela destacaron que la región se ha vuelto peligrosa para la libertad de expresión y sobre todo para la seguridad de los periodistas.
México fue considerado por los participantes como el país más peligroso en Latinoamérica para ejercer el periodismo. “Los periodistas en México son asesinados por lo que investigan o descubren. Detrás de estos crímenes se encuentran, normalmente, el narcotráfico y el crimen organizado. Otra de las características que agravan la situación de los periodistas en México es la impunidad de estos crímenes”, fueron algunas de las conclusiones.
La periodista Carmen Aristegui, quien fue la moderadora en la primera sesión reveló que la delincuencia organizada se ha posicionado a tal grado en México que en 15 estados vende protección a los empresarios a través de un cobro de impuestos sistemático.
Aristegui, colaboradora del canal televisivo CNN, señaló que el Estado mexicano perdió el monopolio de la violencia:
“En México, junto con otros países, empezamos a plantear si son estados fallidos o estados en los que el nivel de corrupción está en todas las corporaciones policiacas. Estamos viendo fenómenos de violencia asociada a organizaciones multinacionales. Estamos frente a fenómenos donde de delincuentes cobran protección a empresarios”, señaló.
Secuestros, amenazas de muerte, asesinatos, agresiones verbales y físicas, son parte de los riesgos que trabajadores de los medios de comunicación enfrentan en su tarea de informar dentro de un contexto de impunidad y una creciente autocensura que degrada el la libertad de expresión.
En un video que resume esta situación, se menciona que desde 1996, aproximadamente 300 periodistas han sido asesinados en la región, donde México, Colombia, Brasil y Perú son los países más peligrosos para la prensa en el mundo.
Los participantes señalaron que reforzar la confianza entre las organizaciones abocadas a la defensa de la libertad de expresión es fundamental en las acciones para detener los ataques contra periodistas.
Activistas reconocieron que existe una carencia de proyectos prácticos en las organizaciones y la falta de unidad entre estás y el gremio periodísticos han detonado la violencia contra los comunicadores.
Entre la propuestas para detener los crímenes destacaron el fortalecimiento gremial, la celeridad en la denuncia y la capacitación sobre seguridad
Contacto:
CEPET libex@cepet.org
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